Sacrificando a media humanidad en nombre de Dios

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El autor es periodista. Reside en Estados Unidos

POR FEDERICO PINALES

“En Dios  Confiamos” es el lema religioso oficial de Estados  Unidos de NorteamĆ©rica, paĆ­s donde se estima hay mĆ”s de medio millón de iglesias de diferentes denominaciones, segĆŗn importantes fuentes independientes y medios creĆ­bles.

De esa elevada cantidad de iglesias, 400 mil son cristianas, divididas entre católicas y protestantes, llevando el rĆ©cord mayor las protestantes con 332 mil…cifra que ha ido disminuyendo, por el creciente auge de las demĆ”s corrientes de orĆ­genes asiĆ”ticas, africanas y Ć”rabes , como el judaĆ­smo, el budismo, hinduismo, islĆ n y el ateĆ­smo, ademĆ”s de los creyentes desafilados, porque han perdido su confianza en algunos lĆ­deres religiosos, tras descubrir que muchos  son vulgares traficantes de sentimientos, que han utilizado a las iglesias como negocios y plataformas polĆ­ticas a travĆ©s de las cuales mantienen anestesiadas y manipuladas a las grandes masas, induciendole a respaldar a criminales de lesa humanidad.

La frase “En Dios Confiamos” apareció por primera vez en las monedas americanas en 1864, pero una ley de 1955 exigió  que dicha frase apareciera en todas las monedas y en 1956 se popularizó y se incluyó de manera obligatoria en todas las monedas y billetes de curso legal en los Estados Unidos, “como forma de contrarrestar el ateĆ­smo” de la Unión  SoviĆ©tica.

Esto explica el origen polĆ­tico y  manipulador del uso de las iglesias y el acuƱamiento de dicho tĆ©rmino en el dólar americano; en el cual se deberĆ­a leer, “aquĆ­ esclavizamos, invadimos, matamos, robamos, extorsionamos, chantajeamos, estrangulamos  y mentimos en nombre de Dios y el respaldo de las “iglesias cristianas”.

Entiendo que MoisĆ©s, uno de los primeros representantes de Dios en la tierra, mató a uno en Egipto en defensa propia y en protesta por los abusos que cometĆ­an los egipcios contra los  esclavos israelitas; pero despuĆ©s de esa muerte Dios  le ordenó a “no matar”, “no robar “, “no codiciar los bienes ajenos” y no levantar falsos testimonios”.

Entonces, se supone que los representantes de  Dios y Jesucristo, dentro de las diferentes denominaciones religiosas estĆ”n supuestos a respetar  y practicar el contenido de la tabla de los 10 mandamientos, “dictada por Dios a MoisĆ©s en el Monte SinaĆ­”. De  la misma forma y con el mismo rigor que ellos aplican,  de manera compulsiva el pago del diezmo establecido en la Biblia.

Sin embargo, sucede y viene a ser. que la mayorƭa de los representantes religiosos no pagan impuestos, por lo menos los principales directivos de las iglesias instaladas en Los Estados Unidos, donde las aperturas de nuevos centros se ha convertido en el negocio mƔs rentable.

Ya que es precisamente mĆ”s rentable, porque ademĆ”s de el diezmo obligatorio, las ofrendas voluntarias y los mĆŗltiples negocios que se desarrollan cash sin pagar impuestos, reciben fuertes donaciones de los gobiernos y los empresarios del mal, para que estas  mantengan anestesiados a sus feligreses y no vean los crĆ­menes y los robos descarados del sistema, en contra de la humanidad.

EE.UU.

Solo asĆ­ se puede explicar el hecho de que un paĆ­s tan “religioso” fundado por “cristianos”, con cientos  de millones de seres humanos, afiliados a miles de iglesias de todas las corrientes religiosas, se de el lujo de violar olĆ­mpica y sistemĆ”ticamente, todos las leyes bĆ­blicas y  las elaboradas en los diferentes congresos americanos, sobre la protección de los derechos humanos, la honestidad, la democracia y la libertad, bajo la mirada y el silencio cómplice de los religiosos  que viven como reyes, a costa del esfuerzo y sacrificio de los “ponchas tarjetas”, que dedican su tiempo y parte de lo mĆ­seros salarios que reciben, para mantener a los parĆ”sitos que viven de ellos en nombre de “Dios”.

Es por esa razón que ya el grupo de creyentes desafiliados y decepcionados se ha convertido en el segundo grupo mÔs grande después de los cristianos, en Estados Unidos, cuyo gobierno estÔ enviando un peligroso mensaje a su pueblo y a la humanidad en el sentido de que es normal mentir, agredir, invadir, matar y apoderarse de lo ajeno sin ninguna consecuencia, siempre y cuando nos convenga y tengamos la suficiente fuerza para imponer nuestras voluntades.

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