En el primer capĆtulo del evangelio de Lucas, encontramos el relato de ZacarĆas y Elisabeth, que nos enseƱa a mantener una fe y carĆ”cter persistente en las promesas de Dios, incluso cuando nuestras circunstancias sugieren lo contrario. La fe no elimina los problemas, sino que nos da el carĆ”cter para enfrentarlos. ¿Cómo reaccionamos cuando nuestra obediencia choca con nuestra realidad? Leamos el pasaje en Lucas 1:5-7.
“Hubo en los dĆas de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado ZacarĆas, de la clase de AbĆas; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. 6 ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del SeƱor. 7 pero no tenĆan hijo, porque Elisabet era estĆ©ril, y ambos eran ya de edad avanzada”. ZacarĆas y Elisabet no eran personas comunes. Eran lo que la Biblia llama “justos delante de Dios”. Pese a ello, no recibieron la bendición mĆ”s anhelada en esa cultura. No tenĆan hijo porque Elisabet era estĆ©ril, y ambos eran ya de edad avanzada. Su ejemplo nos enseƱa a ser fieles al Padre, incluso cuando enfrentamos el dolor y el reproche de la sociedad.
La rutina de ZacarĆas en el templo se convierte en su momento de revelación. “Aconteció que ejerciendo ZacarĆas el sacerdocio delante de Dios … le tocó en suerte ofrecer el incienso … Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso” (vs. 8-10). El AltĆsimo honra la disposición de servirle, incluso cuando el dolor persiste. ZacarĆas estaba haciendo su trabajo, quizĆ”s con el corazón resignado a su problema, pero aun asĆ sirviendo. Cuando nosotros decidimos seguir siendo fieles a Nuestro Padre a pesar de las circunstancias, Dios se mueve a nuestro favor. “Y se le apareció un Ć”ngel del SeƱor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 12 y se turbó ZacarĆas al verle, y le sobrecogió temor. 13 pero el Ć”ngel le dijo: ZacarĆas, no temas; porque tu oración ha sido oĆda, y tu mujer Elisabet te darĆ” a luz un hijo, y llamarĆ”s su nombre Juan” (vs. 11-13). El Todopoderoso no solo respondió a su oración personal, Ćl incluyó la respuesta dentro de Su plan eterno. El hijo de ZacarĆas y Elisabeth no serĆa solo una bendición familiar, sino una bendición para todo Israel. El hijo prometido, Juan el Bautista, serĆa grande delante de Dios y lleno del EspĆritu Santo (vs. 14-17).
El problema de ZacarĆas fue su falta de fe. La fe no es solo seguir obedeciendo, sino creer lo que el Creador dice, incluso cuando la evidencia humana es nula. Dijo ZacarĆas al Ć”ngel: ¿En quĆ© conocerĆ© esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada” (v. 18). ZacarĆas fue castigado por su incredulidad y como seƱal quedó mudo hasta el nacimiento del hijo (v. 21). Cuando Ć©l salió del lugar santo, la gente esperaba la bendición y Ć©l no podĆa hablar, por lo que les comunicó con seƱas que habĆa tenido una revelación.
Su mudez se convierte en un testimonio visible que algo extraordinario habĆa ocurrido. La fe de Elisabet, a diferencia de su esposo, reconoce la mano soberana de Dios. Ella no se enfoca en la edad, la dificultad o la crĆtica pasada, sino en que el Padre se apiadó de ella. “DespuĆ©s de aquellos dĆas concibió su mujer Elisabet... “AsĆ ha hecho conmigo el SeƱor en los dĆas en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres” (vs. 24-25). El Omnipotente quita nuestras afrentas para capacitarnos para la misión y que podamos participar en su propósito eterno. Nuestras ‘bendiciones’ siempre tienen un componente misional. El hijo de ZacarĆas y Elisabet no fue un fin en sĆ mismo, sino el medio para “preparar al SeƱor un pueblo bien dispuesto” (v. 17).
La Navidad comienza con el mensaje de que el Creador es fiel a Sus promesas, incluso cuando nuestros cuerpos estĆ”n viejos y nuestras esperanzas parecen muertas. Si ZacarĆas y Elisabet mantuvieron la fe y el carĆ”cter persistente mientras servĆan en su dolor, ¿cuĆ”nto mĆ”s debemos hacerlo nosotros, que hemos puesto nuestra confianza en Dios y Su Palabra? ¿EstĆ” su fe chocando con su realidad? Decida hoy ser fiel al Todopoderoso a pesar de las circunstancias.
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