¡No es estrés! Esto podría explicar tu agotamiento diario

 ¡No es estrés! Esto podría explicar tu agotamiento diario

Vivimos conectados… y también cada vez más agotados. ¿Cuántas horas al día pasamos frente a la pantalla sin darnos cuenta?  En una era donde revisamos el celular al despertar, respondemos correos casi todo el día en el trabajo, y consumimos contenido hasta quedarnos dormidos, las pantallas dominan nuestro trabajo, ocio y nuestras relaciones.

Lo que parece rutina cotidiana podría estar pasando factura. La fatiga digital se ha convertido en uno de los mayores desafíos invisibles del bienestar moderno. Pero ¿Qué es en realidad? Pues, es un estado de agotamiento mental y físico causado por el uso excesivo y prolongado de dispositivos tecnológicos y plataformas digitales.

Si has sentido en los últimos días, fatiga visual, irritabilidad emocional, dolores de cabeza por el uso de pantallas, alteración del patrón del sueño y alimentario, desinterés, aislamiento y desconexión emocional, es posible que estés pasando por una fatiga digital.

El psiquiatra José López Mena, explica que pasar muchas horas frente a dispositivos electrónicos provoca cambios significativos tanto en la estructura como en el funcionamiento del cerebro, afectando áreas clave para el razonamiento y las emociones.

“Desde el punto de vista de nuestras emociones las que más repercusiones tiene es lo que ocurre en el desequilibrio en el Sistema de Recompensa (Dopamina): La exposición constante a estímulos rápidos (notificaciones, likes, videos cortos) genera picos de dopamina. Con el tiempo, el cerebro puede desarrollar una menor sensibilidad a este neurotransmisor, lo que se traduce en una búsqueda compulsiva del dispositivo para sentir el mismo nivel de gratificación” aseguró.

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Durante la entrevista con ¡Qué Pasa!, el especialista advirtió que la fatiga puede derivar posteriormente en trastornos. Reveló que, esta ha sido una de las razones no directas que llevan a las personas a las consultas ya que como mencionó, ese sistema de recompensa está alterado con el tiempo y se termina convirtiendo enfermedades como la depresión, ansiedad e insomnio.

Doctor José López Mena, con la fatiga digital el cerebro saturado pierde su capacidad de ejecución.

Fatiga digital

La fatiga digital genera un efecto dominó que deteriora tanto el rendimiento profesional como la calidad de los vínculos afectivos.

“El cerebro saturado por pantallas pierde su capacidad de ejecución eficiente manifestándose con la fatiga y la falta de creatividad. En las relaciones personales se manifiesta por el ausentismo emocional, conductas evitativas ya que no sostienen la mirada o la atención cuando se conversa con la persona y su misma irritabilidad emocional lleva a crear distancia social, familiar y laboral. Un cerebro saturado por estímulos constantes pierde su capacidad de ejecución eficiente, lo que se traduce en cansancio persistente, falta de creatividad y disminución del rendimiento profesional” sostuvo.

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Para el galeno, la hiperconexión ha normalizado prácticas que contribuyen al desgaste mental. La necesidad de responder mensajes de inmediato, revisar correos constantemente o estar disponible las 24 horas responde, en muchos casos, a una presión social por demostrar productividad e interés. Este comportamiento, lejos de ser inofensivo, refuerza un ciclo de agotamiento que muchas personas ya consideran parte natural de la vida moderna.

Para evitar la fatiga digital, psiquiatra recomienda  respetar los espacios de ocio y fomentar actividades alejadas de las pantallas.
Especialista recomienda desactivar notificaciones innecesarias.

Recomendaciones

Frente a este panorama, el Dr. López Mena recomienda adoptar hábitos que permitan reducir la exposición digital. Entre las principales medidas destaca: desactivar notificaciones innecesarias, y configurar tu teléfono para que las notificaciones no lleguen una por una, sino en resúmenes programados.

Mantener un equilibrio saludable entre la tecnología y el bienestar mental implica, sobre todo, respetar los espacios de ocio y fomentar actividades alejadas de las pantallas. Cada vez es más común ver personas que, incluso durante momentos de recreación o encuentros sociales, permanecen absortas en sus dispositivos.

También sugiere establecer un “cierre” claro de la jornada laboral, guardando los dispositivos fuera de la vista para enviar una señal al cerebro de que el trabajo ha terminado. “Esto mejora la calidad de las conversaciones y del sueño” concluyó.

Desconectarse, paradójicamente, puede ser la clave para reconectarse: con uno mismo, con los demás y con el entorno.

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